Esta siguiente etapa de unos 6km nos va a permitir apreciar nuevas panorámicas del Monte Branco, de Santa Mariña, del mar abierto y de la naturaleza que nos rodea. Y según nos vamos acercando a Arou podremos ya apreciar a lo lejos su ensenada, su hermosa playa urbana y sus casas de colores al pié de la misma.
Hemos bajado desde lo alto de la aldea hasta su puerto y casi un kilómetro de distancia los separa.
Desde aquí se puede divisar el Monte Branco y la ensenada de O Colludo.
Tanto durante la bajada como una vez ya en el puerto apreciamos como sus casas están distribuidas en forma de escalera y como hace honor a su condición de villa marinera por excelencia, tanto por su gente, sus casetas a pié de puerto, sus barcos...todo muy auténtico; ya que en Santa Mariña todos viven del mar y mucho de ellos capturan los marisco de mejor calidad: erizos, centollos, percebes...que por supuesto no podéis iros sin degustar.
Y si os gusta pescar, este es un lugar ideal para hacerlo.
Hemos dejado atrás el Cementerio de los Ingleses y la playa de Trece, aunque no al Monte Branco, ya que en el siguiente destino podremos observar su otra ladera.
Durante este trayecto seguiremos un camino que nos hace perder de vista el mar durante unos minutos y nos conduce por el monte, hasta que lleguemos a lo alto de la aldea de Santa Mariñas desde la cual se puede ver a lo lejos su puerto y el mar, como ilustra la siguiente fotografía.
Santa Mariña desde lo alto de la aldea
Aquí podréis observar que aparecen ya señalados Arou y Camelle, nuestros siguientes destinos. Pero aconsejamos que antes de seguir, hagáis una pequeña visita a esta aldea marinera y bajéis hasta su pintoresco puerto.