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lunes, 30 de enero de 2012

Fin de la ruta

Y después de aproximadamente veinte kilómetros de recorrido, nuestra ruta por el litoral camariñán ha finalizado, pero como os presenté al principio de esta ruta hay otras tres rutas para realizar y más lugares que visitar.
Desde Camelle podéis ir a Ponte do Porto, lugar de antiguo paso comercial y de importante puerto en la zona. Las casas que hay a ambos lados del Río Grande están unidas por un puente de piedra del cual proviene su nombre. 
Podéis disfrutar de su paseo fluvial a lo largo del cual se conservan preciosas casas de piedra o también aprovechar para hacer la "ruta dos muíños", un sendero que, entre vegetación autóctona, viejos molinos, costos de pesca, merenderos e incluso restos de una calzada romana, recorre la ribera del Río Grande.

Vista del puente de Ponte do Porto

Si nuevamente volvemos hacia Camariñas debéis hacer una parada en el camino: Xaviña, es  la parroquia más grande del ayuntamiento y tiene muchos atractivos turísticos para visitar. 
Aquí hay dos pazos: o Pazo da Paxariña que data del s.XVI y el Pazo do Mouzo, del s.XVIII, ambos de propiedad privada y solo visitables desde el exterior.
Lo que si podemos visitar sin problemas es la iglesia de Xaviña, románica del s.XII con capiteles decorados con motivos vegetales; además es un referente único de la arquitectura religiosa gallega gracias a sus dos espadañas.
Pero sin duda hay algo por lo que destaca Xaviña, y son sus playas a lo largo de la ría, en las que disfrutar de un entorno natural y playas tranquilas, algunas de ellas con zona recreativa con mesas y asadores, perfecta para ir con la familia o amigos.



Por este area transcurre otra de las rutas, la "ruta da Insua" con algo más de 8km y que recorre parte de la ría de Camariñas y permite ver la desembocadura del río, al mismo tiempo que es un lugar privilegiado para la observación de la avifauna característica de esta ría.

domingo, 29 de enero de 2012

Destino final: Camelle


Los orígenes de Camelle se remontan a un posible asentamiento de marineros balleneros vascos. 

Posteriormente, en el s.XIX empresarios catalanes fundaron fábricas de salazón dedicadas a la sardina y al congrio. 
Y es que Camelle siempre estuvo muy ligada al mar y a la pesca, y lo sigue estando.

También su costa ha vivido varios naufragios, ya que en la pedra do porto chocaron los buques Boris Scheboldaef, Natalia y Yeoman.

Aunque por lo que realmente es famoso y reconocido Camelle es por la figura y obra de Man, por lo que os recomendamos que entréis en el museo-fundación Man donde se pueden ver pinturas de su obra y retratos suyos, informes y escritos sobre su vida, etc. 

Y una última recomendación, caminad por el paseo que desde el puerto bordea la playa e intentad descubrir el encanto que hizo que Manfred se convirtiese en el Alemán de Camelle.

Destino final: Camelle

Arou y Camelle están separador por apenas dos kilómetros bordeando por la costa, en los cuales os aconsejamos que simplemente contempléis su paisaje costero y las panorámicas que nos permite ver de ambos pueblos. 

Esta carretera por la que venimos nos deja muy cerca del puerto de Camelle por lo que vamos a dirigirnos hacia allí ya que además es el punto más importante y destacable de esta villa marinera.


Este punto de nuestra ruta tiene mucha historia, y aunque no esté muy clara podríamos decir que tiene un final bastante triste.

En este puerto está el conocido como "Museo do Alemán" construido por Manfred Gnädinger, conocido como Man o El Alemán de Camelle, un alemán que vivió su infancia y parte de su juventud en Alemania y que llegó a Camelle en 1962 donde se quedó hasta su fallecimiento en 2002. 


Cuando llegó dicen que tenía elegancia, porte y comportamiento de un señorito de la época y dicen que fue por una pena de amor por lo que acabó en esta villa y se convirtió en el extraño personaje que acabó siendo: vivía en taparrabos, corría y nadaba prácticamente a diario grandes distancias, llevaba una dieta vegetariana y vivía en una pequeña chabola al lado del mar construida por él mismo al igual que su museo, considerado uno de los máximos exponentes de Land art.


Man modificó el paisaje a su antojo, se valía de todo lo que el mar le traía para hacer sus esculturas, pintaba los muros del pueblo con círculos de colores, al igual que su casa,  con  lo que para él significaban la vida. Incluso podemos ver las marcas de su cuerpo en el hormigón del muelle.

Manfred murió a finales del año 2002 sin haber concluido su obra artística, dicen que de pena al ver su obra, la costa y todo lo que rodeaba a su vida impregnados por el chapapote que dejó el desastre ecológico del Prestige y también porque no quiso abandonar su hogar ubicada en un lugar que le obligaba a inhalar diariamente los aires tóxicos que soltaba el chapapote sobre su obra.


Hoy y siempre queda el recuerdo de este curioso hombre y de su obra, incluidas las marcas de su cuerpo desnudo encima del muro del muelle de Camelle.


Desde aquí aprovecho para pedir a quién tenga competencia para ello que cuiden su obra y que intenten darle vida a lo que durante tantos años se la dio a este pueblo.